Solo Historias

          

 Solo Portugal

 

                          "La revolución de los claveles" -25 de Abril del 2004-25 aniversario 
                    Acontecida en Portugal y, dio paso a un sistema democrático para su pueblo. 

   Portugal: Geografía-Historia
   Geografía.
   Portugal está situado en el extremo suroeste de Europa e incluye los archipiélagos de Madeira y Azores en el Océano Atlántico. 

   En el continente europeo, el territorio portugués ocupa un área de 88.889 km2 (con 218 Km. de anchura, 561 Km. de longitud, 832 Km. de costa atlántica y 1.215 Km. de frontera terrestre con España). 

   Situado en el Océano Atlántico, entre el continente europeo y el norteamericano, el archipiélago de las Azores tiene un área de 2.355 km2 y está constituido por 9 Islas - São Miguel y Santa Maria en el Grupo Oriental, Terceira, Graciosa, São Jorge, Pico y Faial en el Grupo Central, y Flores y Corvo en el Grupo Occidental. Las comunicaciones con Portugal continental están aseguradas por vía aérea, a aproximadamente 2 horas de vuelo. 

   El Archipiélago de Madeira, con una área de 741 km2, está situado en el Océano Atlántico a cerca de 500 Km. de la costa africana y 1000 Km. del continente europeo (1h30 de vuelo a Lisboa). Está formado por las Islas de Madera y de Porto Santo y por las islas deshabitadas de Desertas y Selvagens (que son Áreas de Reserva Natural). 


                                                                         Historia: 

   El territorio de Portugal corresponde poco más o menos, a la antigua Lusitania y comprende parte de esta y de la Galaica o Galicia. Conquistado, primero, juntamente con España, por los romanos (siglo II a. de J. C.), después por los visigodos (siglo VI), y luego por los árabes (712), fue poseído por estos hasta 1147, año en que Alfonso Enríquez, primer rey de Portugal, conquistó la plaza de Lisboa. A su dinastía sucedió (1385) la de Avis, extinguida dos siglos más tarde. En los siglos XV y XVI, los portugueses realizaron afortunados viajes de descubrimiento y conquista, y Portugal llegó a ser rico y poderoso. En 1580, Felipe II de España se apoderó del reino, pero en 1640 los portugueses se sublevaron, recobraron su independencia y proclamaron rey al duque de Braganza, que reinó con el nombre de Juan IV. En 1908 y por haber sido asesinado Carlos I, subió al trono Manuel II, que tuvo que abandonar Portugal el 4 de octubre de 1910 a consecuencia de una revolución. El 5 de aquel mismo mes fue proclamada la República. La política, la guerra europea (1914-1918), en la que intervino frente a Alemania, la situación económica, la carestía, las intrigas internacionales etc., dieron lugar a una revolución que estalló en diciembre de 1917. El presidente Machado fue destituido y desterrado del país por la Junta revolucionaria y elegido presidente Sidonio Paes, que fue asesinado en diciembre de 1918. En 1926 quedó el país sometido a un régimen militar, que duró hasta 1928, en que se restableció la normalidad y con ella la elección periódica de presidentes, si bien bajo un sistema totalitario de gobierno (República unitaria corporativa), caracterizado por sus medidas corporativas y unitarias hostiles a cualquier movimiento izquierdista. En abril de 1974 un golpe de Estado militar derrocó al gobierno y con él al régimen imperante, estableciéndose las libertades democráticas, enmarcadas en la Constitución en 1976.




   Aquí parte de su historia, retazos de informaciones recogidas de diversas fuentes.


   1 Artículo:
http://www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/historia/contextos/3258.htm
 

 

Portugal.

   En la periferia del mundo, pero con un Imperio y una situación 
estratégica privilegiada, Portugal presenció desde 1926 un caso de 
longevidad política sin posible comparación. Oliveira Salazar estuvo 
en el poder 36 años, en teoría como jefe de Gobierno pero en 
realidad como dictador. Antiguo seminarista y profesor de Economía 
en Coimbra, Salazar procedía de los medios católicos y fue un modelo 
un tanto inesperado de dictador. Sus ideas tenían poco de 
totalitario y su liderazgo no tuvo nada de carismático: el poder no 
lo conquistó sino que le fue entregado. Su amplia obra de economista 
nacía de la ortodoxia del buen contable que pretendía "gastar bien 
lo que se puede y no depender nada más que de los propios recursos". 
   Su ideal político estaba en un régimen sincrético o incluso liberal 
autoritario, que tardó mucho en decantarse, en teoría basado en 
recetas pragmáticas para los males del parlamentarismo excesivo. 
   Convertido en imprescindible, Salazar, sólo en 1930 y con el apoyo 
del general Carmona ganó definitivamente la partida en el sentido de 
no volver al régimen parlamentario anterior. La Constitución de 1933 
previó un ejecutivo bicéfalo en el que no había responsabilidad ante 
la Asamblea. El presidente era elegido cada siete años pero los 
poderes efectivos le correspondían al jefe de Gobierno. La 
estructura corporativa responsabilizó al Estado de los proletarios. 
   El partido oficial, la Uniao Nacional, no monopolizaba los canales 
de acceso al poder, ni agotaba la representación social, ni 
mediatizaba las relaciones de la dictadura con otras fuerzas. En los 
años de mayor influencia del fascismo se crearon otros organismos de 
masas, la Mocidade y la Legiao, pero siempre carecieron de una 
vertiente totalitaria propiamente dicha. El monopartidismo 
salazarista siempre fue pragmático y no totalitario: en realidad no 
fue un régimen de partido único sino con partido único. La censura 
fue establecida en 1933 y, al año siguiente, tras una huelga general 
derrotada quedó desarbolado el movimiento obrero. Además, Salazar 
logró fácilmente la desmovilización de los monárquicos y los 
católicos pero le costó mucho más enfrentarse con los militares y la 
derecha radical. Con estos antecedentes nos interesa de forma 
especial tratar aquí de los años posteriores a 1939. Portugal salió 
indemne e incluso enriquecido de la crisis mundial de 1939-45. 
Salazar llegó a asumir, durante el período, las carteras más 
importantes. Si hubiera sido menos neutralista es muy posible que la 
guerra hubiera cruzado los Pirineos. Su ideal hubiera sido la 
constitución de un bloque latino por lo que tanto la postura 
italiana como la española le resultaron muy inconvenientes. Mantuvo, 
sin embargo, una neutralidad geométrica que no evitó que los aliados 
en algún momento pensaran en la ocupación de las islas atlánticas. 
   Luego cedió ante ellos pero negociando desde un criterio muy 
nacionalista y obteniendo contrapartidas por permitir bases en 
ellas. La balanza comercial del período fue positiva y la producción 
creció al ritmo del 3%. Esta actitud le permitió al régimen 
sobrevivir y readaptarse a la situación en 1945. Hubo un sector del 
Ejército que pretendió en relación con Carmona una presión 
liberalizadora. Salazar tomó la decisión de convocar elecciones e 
incluso admitió que se presentaran otros partidos pero la oposición 
acabó por retirarse. En el Gobierno de febrero de 1947 combinó el 
sector más conservador - el general Santos Costa- con el más 
aperturista (Caetano). Mantuvo una actitud reticente con respecto el 
nuevo orden mundial hasta el punto de renunciar a recibir la ayuda 
del Plan Marshall, pretendiendo que la OTAN cubriera el Imperio 
portugués y que en ella ingresara España. Cuando no lo logró acabó 
por conformarse con lo que dieron y pudo estar presente en la OTAN. 
   Mientras tanto, desarticuló al Partido Comunista e hizo inviable la 
llegada al poder de una oposición legal. De una etapa plebiscitaria 
y sin concurrencia se pasó a otra de hegemonía garantizada y 
concurrencia simulada en la posguerra. A diferencia de España, 
Portugal no permaneció aislado en la Posguerra Mundial sino que 
recibió a los presidentes de Brasil y Estados Unidos y a la reina de 
Inglaterra. El régimen quedó estabilizado sin excesivos problemas y 
con oscilaciones políticas mínimas. La presidencia de la República 
fue ejercida por Carmona hasta 1951 y luego por Craveiro Lopes hasta 
1958 y por Américo Thomas hasta 1974; únicamente el segundo fue 
independiente. En el seno del régimen Caetano defendió, sin 
lograrla, una despersonalización del régimen intentando que Salazar 
asumiera la presidencia de la República. La oposición se reunió en 
un Directorio Democrático y Social que reunía a un grupo importante 
de intelectuales pero estuvo reducida a la impotencia. Humberto 
Lopes, que había sido partidario del régimen, agregado militar en 
Estados Unidos y director de Aviación civil, se convirtió en 
candidato de la oposición y consiguió un 25% del voto ejerciendo una 
oposición muy dura. Para evitar que pudiera haber peligros 
semejantes, en 1959 se suprimió la elección directa del presidente 
de la República. La secuela de la derrota de Humberto Delgado fue la 
subsistencia de conspiraciones militares hasta 1962 con el secuestro 
del "Santa María" incluido en enero de 1961. Los años entre 1958 y 
1962 fueron críticos pero Salazar se mantuvo frente a las presiones 
internas. Otro peligro le acechaba. A mediados de los años cincuenta 
surgieron los movimientos independentistas en las colonias y se 
planteó el problema de Goa con India. A partir de ese momento el 
régimen vivió en una "imposible lucha contra el tiempo". Si la 
guerra fría había sido, para Salazar, una "clarificación" la 
sublevación de las colonias dejó a Portugal "orgullosamente solo" es 
decir "atacado por los enemigos y abandonado por los amigos". 
Estados Unidos embargó la venta de armas a Portugal y España siguió 
una política más adaptada a la realidad internacional. Ya en los 
años sesenta empezaron a surgir los movimientos guerrilleros, pero 
Salazar pudo bandearse temporalmente gracias a la amenaza de 
abandonar la OTAN y de negar las bases de las Azores. Francia y 
Alemania mostraron una actitud más comprensiva y en África austral 
Rhodesia y Sudáfrica le prestaron ayuda. Además, se tomaron medidas 
reformistas en el orden colonial como otorgar la igualdad jurídica 
(1961), se incrementó la inmigración de forma que a fines de los 
sesenta había unos 300.000 portugueses en Angola y 200.000 en 
Mozambique y se posibilitaron las inversiones extranjeras en las 
colonias. También se recurrió a aprovechar la división del 
adversario, en especial en Angola. Pero Portugal tuvo unos 6.300 
muertos en la guerra colonial y hubo de utilizar 150.000 
combatientes y gastar el 40% de su presupuesto en una guerra que 
carecía de horizontes de victoria. Mientras tanto Salazar trató de 
mantener a su país aislado de la "histeria política de corre por el 
mundo". La policía política actuó de forma creciente a partir de 
1961. El propio Caetano dimitió del rectorado de la Universidad de 
Lisboa por la actuación de la policía y hubo diversas derivaciones 
de la oposición hacia la lucha armada. Pero lo que más afectó al 
régimen fue, sobre todo, la desbandada de la propia sociedad. En 
1970 todavía la agricultura suponía el 32% de la población pero 
durante el período 1965-7 el crecimiento fue del 6. 3% y alcanzó el 
8% en los últimos años del régimen. Esa sociedad identificada con el 
cambio social poco tenía que ver con el recuerdo del Imperio. Cuando 
en 1968 Oliveira Salazar sufrió un derrame cerebral, Américo Thomas 
recurrió a Caetano, consciente de que la opinión pública reclamaba 
una solución reformista. Su proyecto empezó por ser liberalizador 
pero Caetano siempre estuvo estrechamente vigilado por la dictadura. 
   El presidente Thomas desde el primer momento advirtió que la 
situación de las colonias no podía ser sometida a discusión por lo 
que, en la cuestión esencial, dispuso de un margen de maniobra 
mínimo. Los intentos reformistas se concretaron, no obstante, en la 
vuelta de algunos exiliados y la aparición de reformistas. Soares y 
Ferreira, obispo de Oporto, pudieron retornar a su país mientras Sa 
Carneiro y Pinto Balsemao figuraron como independientes en las 
listas del partido oficial para luego desempeñar un papel importante 
en la política democrática. A partir de 1970 las perspectivas de 
evolución disminuyeron hasta reducirse a la nada. En 1971 la reforma 
constitucional que pretendía autonomía para las colonias chocó con 
los integracionistas y al año siguiente Caetano aceptó la reelección 
de Américo Thomas, con lo que demostraba haberse adaptado al fracaso 
de cualquier posible cambio pacífico. Fue la guerra colonial quien 
liquidó el régimen. En 1973, mientras estallaba la crisis económica, 
la oposición se unió y el Ejército expresó su descontento. Ya en el 
pasado se había opuesto a los integracionistas pero ahora 
el "Movimiento de los capitanes "se opuso al nombramiento de 
oficiales de complemento y tuvo la simpatía de los generales Spínola 
y Costa Gomes. En febrero de 1974 un libro del primero le hizo a 
Caetano cerrar filas con la derecha pero en abril un golpe militar 
incruento acabó con la dictadura. Pero la transición a la democracia 
resultó muy complicada en Portugal. El Movimiento de las Fuerzas 
Armadas, dotado de un ideario tercermundista semejante a la 
guerrilla independentista a la que había combatido, adquirió una 
clara preeminencia; y las nacionalizaciones, la presión sobre la 
prensa y los partidos de derecha o incluso el socialista y la 
cercanía de un sector del Ejército al Partido Comunista hicieron 
temer que la antigua dictadura de derechas acabara en dictadura de 
izquierdas. No obstante, a partir del verano de 1975 la situación 
empezó a cambiar decantándose hacia los militares moderados y el 
partido socialista. De todos modos, la existencia de un consejo 
revolucionario se mantuvo hasta 1982 y sólo en 1986 los militares 
tuvieron un status semejante al del resto de los países democráticos 
occidentales. La transición había durado mucho pero había llegado a 
su final.


   2 Artículo:
http://ateneovirtual.alasbarricadas.org/historia/index.php?page=La+revoluci%F3n+de+los+claveles 

   Escrito por: Uisce 
Original en: http://flag.blackened.net/revolt/ws99/portugal58.html 

 

EL 25 de ABRIL de 1974 una facción radical de las fuerzas armadas 
portuguesas, el MFA, se sublevó contra el gobierno. Hasta esa fecha 
Portugal había permanecido medio siglo bajo un régimen fascista. Si 
el MFA era de izquierdas o de derechas era algo que no estaba claro 
en esas fechas. La revuelta militar creó un espacio en el que el 
pueblo podría lograr un cambio real en su vida y la oportunidad fue 
rápidamente aprovechada. 

   Los activistas de izquierdas volvieron del exilio, y surgieron 
nuevos partidos políticos. Todos los partidos utilizaron la 
situación para ganar poder político en el gobierno. El pueblo llano, 
por el contrario, utilizó la situación para mejorar sus condiciones 
sociales en su comunidades y lugares de trabajo a través de nuevas 
organizaciones autónomas. Fue aquí donde se hizo la auténtica 
revolución y es esto de máximo interés para los anarquistas. 

  
Luchas obreras :

   Portugal era el país menos desarrollado de Europa. En la fecha había 
400.000 personas sin trabajo. 150.000 personas vivían en chabolas, 1 
millón había emigrado y la mortalidad infantil era de casi el 8.5%. 
   Después del comienzo de la revolución los obreros se pusieron a 
luchar por mejorar sus duras condiciones económicas. Las huelgas 
encontraron una resistencia brutal por parte del régimen fascista, 
pero la falta de experiencia no iba a detener a la clase obrera 
portuguesa. Durante el verano de 1974 más de 400 empresas tuvieron 
conflictos. 

   Una de las huelgas más significativas ocurrió en TAP, las aerolíneas 
semi-estatales. Mostró claramente de qué lado estaba el 
supuestamente gobierno radical. En 1973 tres obreros habían sido 
asesinados por la policía paramilitar durante una huelga. 

   El 2 de mayo de 1974, una asamblea de trabajadores de TAP pidió una 
purga de fascistas en la compañía y la elección de representantes de 
la unión para el consejo de administración; el cual se convirtió de 
hecho un consejo de la dirección. Cuando se descubrió que algunos 
representantes de la unión se habían subido su sueldo el consejo 
recibió muchas críticas. En agosto una asamblea de trabajadores de 
mantenimiento decidió reducir su semana de 44 horas a 40, rechazando 
trabajar las otras 4 horas. 

   Otra asamblea, hecha sin miembros de los sindicatos, escribió una 
lista de demandas incluyendo la purga de la plantilla de todos 
aquellos que mostraban "actitudes contra la clase obrera", 
incrementos de sueldos y el derecho a reconsiderar los contratos 
colectivos si los trabajadores estaban de acuerdo. Las demandas no 
fueron aceptadas por el gobierno, en respuesta los trabajadores 
convocaron una huelga y eligieron un comité de huelga. El nuevo 
ministro de trabajo, miembro del partido comunista, llamó a los 
trabajadores a volver al trabajo mientras que los afiliados al PC se 
opusieron a la huelga. 

   Los trabajadores de TAP se levantaron rápido pero finalmente el 
gobierno envió a los militares a ocupar el aeropuerto y a arrestar 
al comité de huelga. 200 trabajadores fueron despedidos pero fueron 
readmitidos tras las manifestaciones y las amenazas de más huelgas. 
La semana de 40 horas fue gradualmente introducida. El primer 
gobierno provisional introdujo leyes anti-huelga en esta época. 

   Este gobierno era una coalición que incluía al Partido Socialista y 
al Partido Comunista. La huelga de TAP fue la primera huelga de gran 
escala desde el 25 Abril y la respuesta del gobierno indicaba como 
trataría cualquier gobierno post-fascista a los obreros. La clase 
obrera sin embargo permaneció impasible ante esto. En octubre se 
registraron conflictos en otras 400 empresas. 

   Los sindicatos eran reliquias de la era fascista y se consideraban 
traicioneros. Los trabajadores se encontraron con la necesidad de 
formas de organización más democráticas e independientes. Se hizo 
común en las asambleas de trabajadores elegir delegados a los 
comités. Estos comités se elegían anualmente y estaban sujetos a 
revocación. Aunque la mayoría no eran revolucionarios eran la 
expresión de la desconfianza del pueblo hacia los partidos 
de "izquierda", del gobierno y los militares. Para el final de 
octubre de 1974 había alrededor de 2000 comités. 

   En el verano de 1975 el movimiento fue más allá. Frecuentemente, 
cuando las demandas eran ignoradas, los trabajadores ocupaban sus 
lugares de trabajo y en muchos casos erigían sistemas de 
autogestión. En todas partes desde una docena a varios cientos 
trabajadores podían llevar las empresas por sí mismos. En Unhais de 
Serra 1.100 trabajadores textiles se deshicieron de los dueños y 
eligieron un comité obrero para llevar la fábrica. 

   Se estima que más de 380 fábricas estaban autogestionadas y 500 
cooperativas estaban operativas en el verano de 1975. Al igual que 
los consejos obreros las cooperativas no eran revolucionarias. 
Todavía tenían que enfrentarse a las obligaciones del capitalismo. 
Tenían que conseguir beneficios y los miembros recibían distintos 
salarios. A pesar de que muchas cooperativas fueron capaces de 
reducir los precios de los bienes y servicios, hubo competencia 
entre las diferentes cooperativas. 

   En medio de este ambiente de autogestión el Partido Proletario 
Revolucionario comenzó una campaña para relanzar los consejos 
obreros. Delegados de las principales industrias, y los comités de 
los soldados y marineros, se reunieron con un gran contingente de 
miembros del PPR. La idea era tener consejos basados en la fábrica, 
la tierra y los barracones, y desde aquí se elegirían comités 
locales, regionales y nacionales. 

   Esto sonaba bien, desgraciadamente el PPR estaba más dedicado en 
crear cuerpos que pudieran dominar esos consejos que podían 
representar a la clase obrera. Los "Partidos de la Clase Obrera" 
fueron invitados a unirse. Esto enseñaba sus limitadas ideas de la 
capacidad de la clase obrera. 

   Dando el mismo sitio a los partidos políticos que a los consejos 
elegidos por los trabajadores no sólo diluía la democracia sino que 
implicaba la "necesidad" de que una élite guiara a las masas. Si los 
autoproclamados "Partidos Revolucionarios" no podían ganar apoyo 
suficiente para ser miembros del comité, conseguían ser miembros 
sólo porque se llamaban "partidos obreros". ¡Extraña noción de 
democracia! 


Luchas por la vivienda :

   Después del 25 de abril la gente comenzó a ocupar las propiedades 
vacías, sin ganas de esperar a las acciones del gobierno. El 
gobierno, temeroso del enfado del pueblo, decretó una congelación de 
los alquileres y dio dinero y exenciones de impuestos a los 
constructores. El incremento de casas construidas era inadecuado y 
cada vez más gente ocupaba edificios vacíos. 260 familias de un 
barrio de chabolas de Lisboa se fueron a un bloque de viviendas 
vacías cerca de la ciudad. Los militares les ordenaron que se fueran 
pero se retiraron cuando las familias se negaron. 

   En respuesta a la crisis de viviendas la gente comenzó a organizarse 
colectivamente. En las áreas de clase obrera y de clase media baja 
se organizaron Comités Autónomos Revolucionarios de Vecindario. El 
comité se eligió en asambleas de residentes locales. Las propiedades 
ocupadas se utilizaron como guarderías, centros obreros y otros 
servicios comunitarios. 

   En Lisboa un Comité de Vecindario organizó la toma de 400 casas 
vacías. Se pagaba una "renta social" que iba a hacer mejoras. Otra 
organización era la Federación de Comités de Barrios de Chabolas. 
Era independiente de los partidos políticos y llegó a representar a 
150.000 personas. Se pidió la construcción de nuevos edificios en 
los barrios de chabolas, la expropiación de la tierra y controles de 
los alquileres. 

   Las organizaciones de viviendas se encontraron con el mismo problema 
que las organizaciones obreras. Los comités de Vecindario y de 
Barrio de Chabolas se veían como una oportunidad para ganar apoyo a 
sus partidos. Miembros de los partidos hablaban en los mítines 
públicos y en los debates, conseguían ser elegidos y usaban entonces 
el comité como plataforma de su propaganda política. 

   Muchos residentes dejaron de asistir a las reuniones cuando se daban 
cuenta de que estaban dominados por un determinado grupo. Con el 
tiempo, los "partidos obreros" parecían ser más una carga que una 
ayuda en los comités. Al intentar llevar las cosas según su 
ideología destruían los métodos espontáneos de organización del 
pueblo llano. 


Ocupaciones de la Tierra :

   En aquella época un tercio de la población de Portugal trabajaba en 
la agricultura. Trabajaban la mitad del año y la otra mitad la 
pasaban desempleados. Cuando los trabajadores rurales vieron la 
oportunidad de cambiar sus vidas, comenzaron a ocupar granjas, 
campos de labranza y tierras sin utilizar. Al principio el gobierno 
rara vez intervenía. 

   Hubo una positiva cooperación entre los trabajadores agrícolas e 
industriales, y las organizaciones obreras. En Cabanas se ocupó una 
granja abandonada con la ayuda de un comité de vecinos local. Se 
consiguieron máquinas de una fábrica cercana para limpiar la tierra. 
En Santarem una reunión de 354 jornaleros declaró que una enorme 
cantidad de tierra iba a ser ocupada. Otros trabajadores, armados 
con azadas, llegaron en camiones para ayudar en las labores 
agrícolas y finalmente más de 10 grandes fincas fueron 
colectivizadas. 

   El socialismo parecía natural en los jornaleros y nunca hablaron de 
dividir la tierra. La tierra era trabajada colectivamente y era 
poseída por las aldeas y pueblos como un todo. Para agosto de 1975 
las estadísticas oficiales indicaban que había más de 330 tierras 
colectivizadas en operación. 

   Todas estas luchas ocurrieron contra 6 gobiernos provisionales, se 
hicieron algunos golpes y hubo rumores de conspiraciones de la OTAN 
y de la derecha. Donde las fuerzas armadas habían creado un espacio 
para un desarrollo de los trabajadores, se vieron rápidamente 
invadidas por programas de gobierno y económicos que tenían poco que 
ver con la revolución. Cualquier iniciativa independiente era 
generalmente desechada por los partidos de centro y de izquierda. 

   El propio sistema capitalista nunca fue retado por las masas ni por 
las cooperativas, colectividades o comités obreros, los cuales 
seguían teniendo que negociar en términos capitalistas por el precio 
de su trabajo. Incluso los comités obreros eran poco más que 
trabajadores llevando su propio negocio. Un periódico trostkista 
echó la culpa de la falta de progreso revolucionario a que no había 
ningún "partido obrero". ¡De hecho había al menos 15!