Trasplantes de  cara.
Escrito por José Antonio Aguilar Suárez.


 
Si en un  anterior articulo que publiqué en mi blog, http://spaces.msn.com/members/lucesdeesperanza/ , hablaba de que con la clonación, se planteaba la posibilidad, remota aun, de encontrarte cara a cara con alguien idéntico a ti, quizás con unos años menos,  quizás no, las últimas noticias generadas desde la ciencia médica abren la puerta a todo lo contrario, a que la persona que está al otro lado del espejo, sea diferente a la que recordábamos.

Esto lo ha producido el transplante de cara de un cadáver a una persona con graves deformaciones, operación que hasta hace poco era terreno de la ciencia ficción, y desde hace poco, es ya un hecho real.

Bien es cierto que hay diferentes niveles en el transplante de cara, desde la implantación de una porción de esta, hasta el transplante total, hueso incluido.

En el transplante parcial, el receptor, como en el caso del primer operado vivo (ya se ensayó en cadáveres), solo recibe un trozo de la cara del donante, en este caso, parte del maxilar superior y la nariz, en la mayoría de los casos será como si se le hubiese instalado una prótesis sintética, puede que varié un poco su aspecto, pero seguirá reconociéndose al mirarse cada mañana al espejo. Frivolizándolo un poco, el choque será similar al de alguien que se hace un retoque en la nariz.

Otra modalidad del transplante parcial de cara, seria en el caso de alguien que ha perdido gran parte de la superficie cutánea del rostro, conservando las demás estructuras intactas. A este paciente se le transplantaría sólo el tejido blando, es decir, la piel de la cara del donante,  la musculatura y las estructuras nerviosas y vasculares. Seria como un intercambio de máscara.

En este caso, el receptor “aportaría” su estructura ósea para dar forma a las facciones de su nueva cara, por lo que se seguiría pareciendo al recuerdo que de si mismo tenia antes de sufrir el incidente que lo llevase a necesitar un transplante de cara, pero,  el grosor de los labios, el tamaño de la boca, la “caída” de parpados, y otros muchos caracteres que influyen en la imagen de una persona, serian del donante. Por lo tanto, la persona del otro lado del espejo sería, si no un extraño, si un familiar cercano.

Llegando ya al caso extremo del transplante, el transplante total, el paciente recibiría, no solo la piel del donante, sino también la estructura ósea del mismo. Entonces si que vería a alguien desconocido cada mañana al lavarse la cara, sus familiares y amigos tendrían que acostumbrarse a este nuevo ser, que habla, vive y se comporta como su ser querido, pero al que mas de una vez no reconocerán al mirarle a los ojos. Y en el caso de aquellos que convivan con el, no será tan traumático, pero en el de aquellos con los que el transplantado no mantenga un contacto tan frecuente, con los amigos de la infancia, los antiguos compañeros de trabajo, ¿Cómo reaccionaran cuando se les acerque alguien a quien no reconocen? ¿Y los amigos y parientes del donante? ¿Cómo se quedará alguien que salude efusivamente a su compañero de litera en el campamento, cuando le digan que aquel, al que vio durante muchos días de verano desde la mañana hasta la noche, no es el mismo que tiene delante de sus ojos? Aunque su cara sea la misma que vio durante tantas horas.

Aun me hago una última pregunta, ¿Qué será mas traumático para el transplantado? ¿ver su cara deformada por la enfermedad o un accidente? ¿o ver a un desconocido donde antes estaba el padre de sus hijos, el hijo de su madre, o el amigo de sus amigos?

Sea como sea, este tipo de transplantes, ahora el de cara, y hace unos años el de una mano, ayudaran, y mucho, a hacer avanzar la medicina y beneficiaran a muchas personas, incluso aquellas cuyos casos nada tengan que ver con estas intervenciones. Si se puede “reconectar” un nervio de una mano de un cadáver, a un antebrazo vivo, o el servio facial para que  el receptor pueda gesticular con su nueva cara, falta poco para que  se pueda hacer lo mismo con el nervio óptico de un ciego, o con los de otros pacientes que han sufrido un traumatismo y han perdido la movilidad y/o la sensibilidad de alguna parte de sus cuerpos… 

De momento, el transplante de cara es un recién llegado al mundo de la medicina, el tiempo lo pondrá en su sitio, igual que ha puesto al de otros órganos del cuerpo humano. Como el de cara, estos tenían (y tienen, afortunadamente cada vez menos), sus detractores. Cuando Barnat realizo el primer transplante de corazón, se le echaron encima aquellos que pensaban que el alma y los sentimientos estaban en el corazón, y que cambiarle el corazón a alguien, lo cambiaria como persona… Hoy día, el transplante cardiaco es una operación casi rutinaria, si no lo es, es por lo complejo de todo el proceso del transplante, pero se hacen muchísimos transplantes de órganos diarios, y ya nadie sale con las pancartas a la puerta de los hospitales a llamar Frankestein a los cirujanos…  

 

 

José Antonio Aguilar Suárez.

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