LA CAUSALIDAD                             

                                                       Una visión de la vida. 

 "¿Por qué me sucede esto a mí?"  "¿Por qué no a otro?" "¿Qué tengo que hacer ahora?",...  son preguntas que desde que nuestra raza existe, han recorrido la mente de todos los seres humanos.

   El hecho de que las situaciones que acontecen sean desfavorables o inesperadas, causa una sensación de soledad, de abandono, que hace que más de una persona se sienta como el ser más desgraciado del universo.  Pero quizás, un nuevo planteamiento de la vida, una pequeña reflexión, ayudaría a que muchos de nosotros comenzáramos a encontrar sentido a una parte de nuestra existencia.

  Desde que nacemos, nuestro destino parece ser claro: estudiaremos, trabajaremos, formaremos una familia, seremos felices y, al fin, moriremos.

  Es la idea que de algún modo nos ha sido impuesta,  y que proviene de tiempos muy lejanos. Es la vida perfecta sin contratiempos que perturben el deseado equilibrio.

  Nuestros padres nos enseñaron a creerlo así, porque nuestros abuelos lo hicieron con ellos, nuestros bisabuelos con nuestros abuelos,... y así ha sido siempre, porque en cierto modo,  es una idea general de nuestra  sociedad.

  Son valores que nos han sido inculcados desde que empezamos a tener razón, desde que comenzamos a tener conciencia de lo que ocurre a nuestro alrededor. Y cierto es, que es la visión de una vida perfecta y plena. Pero algo falla en esta concepción de "vida ideal".

  ¿Qué ocurre cuando surge algún imprevisto en este orden? ¿Cómo nos influye que algo altere nuestro camino en esta vida y que no sucedan las cosas como se supone deberían haber ocurrido?

   Pues de un modo sencillo: se desmoronan todos nuestros esquemas. Se rompe de improviso toda la "preparación" para la vida que hemos ido acumulando desde nuestra infancia. Y es entonces, cuando nos sentimos perdidos; cuando no sabemos que tenemos o debemos hacer; donde debemos ir.
  Buscamos desesperadamente una salida a la situación que estamos pasando.    
  Queremos que venga alguien y que nos solucione todo lo que nos ha hecho caer de la "balanza", para poder volver a formar parte del "orden normal de la vida".

  Y como no hallamos solución, nos abandonamos a nosotros mismos; nos dejamos caer en las más profundas aguas del abismo y muchos de nosotros, permanecemos sumergidos en esas aguas sin  poder o saber como salir de nuevo a la superficie.

  Pero ¿ y si existiese un motivo para todo ello? Una causa. ¿Si todo lo que ocurre fuese por algo justificado?

  Entonces todo cambiaría. Podríamos tener una nueva perspectiva de nuestro alrededor y de nosotros mismos.

  Es difícil de entender, lo sé, pero podemos intentar al menos reflexionar sobre esta hipótesis.

 Son muchas las personas ya que se han planteado esta posibilidad, y otros tantos que la defienden. No solo un reducido grupo de gente que un día se reunió y decidió meditar sobre ello. No. Aquí encontramos personas de todas las razas, de todas las edades, de todos los diferentes estatus sociales, de todos los niveles culturales o categorías profesionales.  Porque esta hipótesis, la  llamada "causalidad",  nos vendría a afectar a todos sin importar las diferencias que existan entre nosotros.

  Haciendo un pequeño resumen de este planteamiento, encontramos que todo lo que ocurre en esta vida tiene una "causa". De ahí que podamos nominar esta idea como "causalidad" en lugar de "casualidad". Todo estaría dispuesto de antemano. Por lo tanto no existirían las "casualidades", los accidentes, los imprevistos ni cualquier situación inesperada en nuestra vida.      Es decir, que el supuesto "orden normal de vida" no sería tal y como nos ha sido enseñado, sino distinto para cada uno de nosotros.

  Son muchas las personas que desde tiempos remotos relacionan su suerte con la voluntad o deseo de seres superiores o dioses, que dirigen el rumbo de cada vida a su antojo. Otros, se ponen en manos del "Destino" donde todo está escrito y contra el cual "no se puede luchar."

  Es decir, que el porvenir estaría dispuesto en alguna parte por algo o alguien.

  Y, en cierto modo, esta concepción se acerca a la idea que pretendo exponer, para muchos aceptable y para otros sin sentido alguno.

  Pero llegados a este punto hay que plantear dos cuestiones antes de continuar

  ¿Hay vida después de la muerte?

  Sin duda es un importante dilema. Unos quizás se preocupen por aprovechar al máximo la vida que les ha tocado vivir, porque defienden la idea de que todo se acaba al morir, es decir, que cuando se nos termine nuestra estancia en la tierra dejaremos de existir; otros aun no saben que pensar; y algunos más no tienen ningún tipo de duda de que la vida no termina con la muerte, si no que persiste más allá.

  Y la segunda cuestión ¿Qué hay antes de la vida? O lo que es lo mismo ¿Hay vida antes de nacer? ¿Existíamos antes de encarnarnos en este mundo? ¿Y quienes éramos?
  ¿Dónde estábamos? ¿Qué hacíamos? Si es así ¿por qué hemos venido a este mundo repleto de dificultades y desgracias?

  Y no me refiero a buscar estas repuestas en vidas anteriores, que es otro tema muy extenso e interesante,  sino a ese "tiempo" antes de ser quienes somos ahora, al momento en que no somos o seríamos seres encarnados.

   Pues la idea de la causalidad se centra en este período de tiempo, donde nosotros consciente y voluntariamente, elegiríamos nuestro porvenir en la Tierra con todo lujo de detalles.                            Escogeríamos el tipo de familia en que naceríamos, quienes serían nuestros padres, nuestros familiares más o menos cercanos, nuestros amigos, las situaciones que viviríamos, los acontecimientos que nos sucederían ya fuesen agradables o desagradables, nuestras reacciones, nuestra forma de ser,... e incluso el momento y circunstancias de nuestra muerte. Así,  en teoría, todo este magnífico "plan" estaría minuciosamente previsto hasta la edad cercana de los treinta años.

   Entonces se forjaría nuestra auténtica personalidad, nuestra esencia empezaría a florecer y continuaríamos con el "plan" de una forma más sosegada, manteniendo sobre todo su objetivo principal, fuese cual fuese.

  Pero si buscásemos un motivo para todo esto, para poder cumplir ese objetivo o misión, encontraríamos que no es otro que Aprender, tanto de lo bueno como de lo malo, para hacernos más comprensibles, más sensibles, más humildes,... y lo que es más importante, para "crecer" en todos los niveles existentes.

  Es decir, vendríamos a este mundo para conocer la bondad, la maldad, el desamparo, la suerte, el cariño,... con el único objetivo de cumplir un Gran Propósito, un Gran Aprendizaje.

  Y si todo esto fuese cierto, podríamos pensar ¿pero estamos indefensos? Y ¿ante quien? ¿Ante nosotros mismos?, Porque no sabemos nada de lo que nos va a suceder (porque desconocemos qué es lo que hemos decidido aprender o qué cualidad o cualidades venimos a desarrollar en esta vida), pero no nos damos cuenta de que ya traemos con nosotros el arma más poderosa que puede existir y con la cual todo es posible: el Amor.

   Es la razón de nuestro ser,  lo que hace que el "plan" se cumpla al más mínimo detalle, y lo que nos hace fuertes para llevarlo a cabo por completo.

  Si todo esto fuese cierto, si pudiésemos recordar todas estas grandes decisiones que alguna vez tomamos, todo sería distinto. Comprenderíamos desde nuestra llegada al mundo cual es la "sustancia" de cada hecho, de cada situación que nos ocurriese. Pero entonces, ya estaríamos preparados para ello, y quizás no sea lo  apropiado para nuestro aprendizaje. Por ello puede que hayamos olvidado estas decisiones, o las mantengamos dormidas en alguna parte de nuestro ser, para poder experimentar esta vida al cien por cien, desde el inicio y sin ningún tipo de condicionamiento previo.

  No pretendo convencer a nadie con esta idea, tan sólo me gustaría que al leer esto reflexionaseis un poco sobre ello. Que aunque solo sea un día, unas horas o unos minutos, os paraseis a pensar sobre vosotros mismos: quienes sois, en qué posición social o en qué condiciones os encontráis, qué os ha ocurrido a lo largo de vuestra vida (ya seáis más o menos jóvenes), las personas que habéis conocido o conocéis, las situaciones "inesperadas" que habéis vivido, los momentos felices, los momentos tristes, las desgracias a cualquier nivel,...  Dejad volar vuestra mente para pensar por un instante que todo tiene un motivo, una gran causa de por qué debe suceder, por qué os han ocurrido esas cosas a vosotros y no a otras personas, por qué habéis aprendido ciertos aspectos de la vida y no otros, por qué habéis vivido situaciones más difíciles o  más fáciles,... Pensad de alguna forma que sois vosotros mismos quienes alguna vez decidisteis experimentar todo lo que habéis vivido y lo que aun os queda por llegar . Intentad comprender que los demás también están cumpliendo su "plan"...

  Reflexionad y buscad qué habéis podido aprender de todos esos momentos de la vida,  en qué habéis cambiado o incluso mejorado. Nunca habréis empeorado, aunque sea complicado llegar a entenderlo. Todos somos diferentes a pesar de que estemos conectados de algún modo.

  Y si descubrís que algo de todo esto puede llegar a tener sentido, entonces, puede que comencéis a prestar más atención a lo que os va sucediendo, a lo que os ocurre, a las personas que por "azar" la vida pone en vuestro camino, a todo lo que os rodea.

  De este modo, podríamos aprender ilimitadamente de cuanto acontece, comenzaríamos a ser "personas" en esencia, y encontraríamos felicidad en las pequeñas cosas. Iríamos encontrando una especie de "sentido" a nuestra existencia.

  Probadlo, sólo es un experimento que no hace daño a  nadie, y seréis vosotros mismos quienes reflexiones sobre los resultados, sean convincentes o no. Pero tened en cuenta algo cuando lo realicéis, que siempre, en todo momento, hay Alguien ahí arriba que nos apoya, nos anima a continuar y que nos ayuda a que nuestro plan o misión, sea cual sea, se lleve a cabo. En definitiva, que no estamos solos en todo este magnífico "lío" que es la vida.

  Reitero, si todo esto es cierto, el por qué ya lo conoceremos cuando sea el momento.
 
Mientras tanto, solo nos queda una cosa: Vivir y ser lo más feliz posible con lo que tenemos, con quienes nos rodean, y más importante aún, con nosotros mismos y  sin preocuparnos por el mañana.        
  Disfrutemos del AHORA que es único.

 

Texto escrito por Lorena:
 

Dicen voces lejanas
que el pasado ya no existe,

que se perdió la noche que lo escribiste.

 Dicen voces lejanas

que el mañana ya vendrá,

y que no temas por ello porque ya lo vivirás.

 


 Dicen voces lejanas

que "vivas" hoy el presente,

porque mañana es pasado,

y el pasado, ya no vuelve.       

Lorena Pozo
Investigadora y Diplomada en Enfermería.